LAS DAMAJUANAS DESDE EL CORAZÓN AFRO

La agrupación femenina ecuatoriana se presentará el 6 de noviembre, a las 19:00, en el Sonora Internacional de Compositorias, en el Teatro Capitol de Quito.

De izquierda a derecha, Eliana Bigger, Karina Clavijo, Violeta Muñoz y Ana Paola Chila (“Pina”), puntales de esta agrupación exponente de la música afroecuatoriana. Foto: Carina Acosta

Las Damajuanas cantan al ritmo del afroecuatoriano, en apenas dos años se han posicionado en este género a nivel nacional, presentándose en festivales nacionales e internacionales de música afro, como Brasil, Argentina, Bélgica y España.


“Es una música que nace del corazón”, expresó Karina Clavijo, quien es compositora, cantante y etnomusicóloga de la agrupación que ella fundó y dirige desde 2017. Con el pasar de los años Karina ha ido recopilando música de los grupos tradicionales y cantores que hacían este género, como Papá Rocón, Lindberg Valencia, Ubuntu y Ochún.


Se empezó a involucrar más con la cultura y especialmente con varios cantores del ritmo como Don José Mora, Rosa Wila, Erodita Wila, Papá Roncón y Las Cantoras de Borbón, e hizo un gran trabajo de recopilación de otros temas que no son tan conocidos. Es así que, Las Damajuanas cantan esas canciones y otras de su autoría.


El objetivo principal es reconstruir y sostener ¨lo tradicional¨, la agrupación suele recibir a músicos por temporadas, para incorporar otros sonidos con la base de la música afro. También buscan insertar otros instrumentos que no son del formato tradicional, como el bajo, la flauta y el clarinete, en la búsqueda de un estilo propio. “Estamos dándole a esta música nuestra característica, porque no podemos despegarnos de la modernidad”, explicó su directora.


¨Siendo mujeres, debemos esforzarnos el doble para que nuestra música sea reconocida¨, menciona Violeta.


Sin duda, una agrupación conformada por Eliana Bigger, Karina Clavijo, Violeta Muñoz y Ana Paola Chila, grandes mujeres artistas que han crecido con la música y el amor al ritmo afroecuatoriano en el corazón y que están dispuestas a no dejar morir la herencia, por sus raíces esmeraldeñas.


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