TRADICIÓN DE LAS CARETAS EN FIN DE AÑO


La Hora

Hace más de 40 años que Angelita y su familia empezaron con la tradición de elaborar caretas y monigotes para las fiestas de fin de año.


Inician con la recolección desde marzo del papel periódico, cartón, aserrín y tela los cuales son parte de la materia prima que se usa para trabajar en esta actividad. Para las caretas se utilizan ciertos moldes, mientras que para los monigotes una costurera debe confeccionar el muñeco.


Se fabrican alrededor de 3.000 caretas durante todo el año y en diciembre son empacadas y distribuidas en el país para su comercialización. Cuenta Angelita que hace poco tenía un cliente que llevaba cerca de 1.000 caretas a Estados Unidos pero este año lamentablemente su cliente falleció.


En su vivienda ubicada en el barrio Machángara en Otavalo da caracterización a los monigotes, entre ello los más famosos personajes como alcaldes, gobernadores y el presidente Lenin Moreno.


El proceso inicia en el segundo piso de su casa donde mantiene el taller, el primer paso es poner engrudo en el molde, después va pegando pedazos de papel en todo el rostro. Este es secado al sol para continuar con la segunda capa y proceder con el pintado, de acuerdo con el personaje.


Su hijo mayor es el encargado de la pintura, “este trabajo lo vengo haciendo por más de 40 años. Antes había otras personas que laboraban conmigo. Con esto les he dado el estudio a mis tres hijos. Desde que se graduó en este arte uno de ellos, la actividad se lo hace de forma familiar”, mencionó Angelita.


La venta de las caretas es al por mayor y menor, con el precio por unidad de 1,50 dólares. Los monigotes de cartón van desde los 8 hasta los 15 dólares, dependiendo del tamaño, y los de aserrín desde 6 dólares.

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